lunes, 19 de marzo de 2007

CAFÉ SOLO

Su mirada verde, reflejo de un mar de hierba, inundaba mis pensamientos y sólo el café que humeaba entre mis manos logró rescatarme de su añoranza. Me levanté, pagué al camarero gris de chaleco negro y decidí salir a buscarla de nuevo, al alba, entre las ruinas del silencio, atravesando las brumas de su olvido.

viernes, 9 de marzo de 2007

LA MUJER TRABAJADORA

Ayer fue el día de la mujer trabajadora. No voy a valorar lo del “día de”, si es útil o no (quizá en otra ocasión lo haga). En lo que sí me quiero detener es en el tema a que se dedica. Afortunadamente, en el mundo occidental la mujer va consiguiendo poco a poco mayores cotas de igualdad con respecto al hombre, aunque creo que aún insuficientes. Debe avergonzarnos que aún existan casos (muchos, según parece) en los que a igual trabajo, se le asigna distinto salario, según sea hombre o mujer quien lo desempeñe. Entiendo que eso es responsabilidad de las empresas que así contratan, pero también de los legisladores y del sistema judicial que no actúa de forma contundente para evitarlo. Resulta también preocupante que aún hoy se considere como algo sorprendente que una mujer pueda llegar a ser presidente de los EE.UU. o de España o alta directiva de alguna compañía mercantil. Si nos sorprende es porque nos resulta anormal. No es de recibo. Es evidente que hay mujeres más capaces que muchos hombres y al revés, pero su capacidad intelectual o profesional no depende de su sexo, sino de su cerebro y de su actitud. Parece absurdo hacer estas afirmaciones, porque no debería existir duda alguna, pero resulta que no todos lo tienen tan claro (y no hace falta ir a países árabes). Debemos exigir a través de nuestro voto que no exista esa discriminación, pero también tenemos mucho que hacer en terrenos más próximos: en nuestra casa, en nuestro trabajo, en nuestra vida en general. Lo contrario sería injusto e hipócrita.

viernes, 2 de marzo de 2007

MONTERROSO

Augusto Monterroso fue un escritor brillante y original. Si quisiéramos hacer un eslogan, podríamos decir que era el "Rey del microrrelato". El género del microrrelato, como ocurre con otras cosas, por ejemplo con la sopa que hace mi madre, es algo en apariencia sencillo, pero complejo en su ejecución. O, dicho de otra forma, todos podemos escribir un microrrelato o hacer una sopa, pero lo más probable es que, en la mayoría de los casos, en el mío al menos, lo que resulte sea una frase incoherente y un poco de agua caliente, respectivamente. Su microrrelato más famoso es el que dice:

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".

Ha sido objeto de distintos análisis y desde diversas perspectivas, pero yo prefiero interpretarlo a mi manera, sin pretender acertar con su intención (que, según parece, era mucho más sencilla que las rebuscadas interpretaciones de algunos hermeneutas). Es más, en función del momento, lo interpreto de una u otra forma. Hoy, sin ir más lejos, después de que ayer nuestro Gobierno cediera escandalosamente al chantaje de un asesino múltiple, me he despertado y he comprobado que no era una pesadilla, que el dinosaurio de la infamia seguía allí, mirándome y riéndose de mí y de los 25 muertos, y de los ni se sabe heridos, y de sus familias, cuyas lágrimas son su carcajada. Y aunque quise volver a dormirme, no pude, su risa me lo impidió. Y acabé recitando el poema de José Hierro que dice:

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

jueves, 8 de febrero de 2007

LO QUE LA SUBVENCIÓN SE LLEVÓ

El cine español es deplorable. Creo que este adjetivo es el que mejor lo define. El Festival de Berlín, uno de los más prestigiosos del mundo, comienza hoy y no hay ni una sola película española a concurso. Los cineastas españoles sólo son famosos por sus andanzas políticas, extremistas y maniqueas, pero de lo suyo, del cine, nada de nada. Es triste, porque históricamente el cine español ha dado alguna obra digna de encomio, pero desde hace unos cuantos años a ahora, es un auténtico desierto creativo. Se hace un cine propagandístico, sectario, aburrido, con historias predecibles, tópicas, mal interpretadas y dirigidas, con guiones ridículos, insulsos. Es un cine subvencionado, y por lo tanto amable con el que reparte los dineros, pero carente de calidad. Obviamente hay alguna excepción, pero sólo vienen a confirmar la regla. A veces, los responsables de tanta mediocridad se tratan de escudar en que con el presupuesto de que disponen poco pueden hacer. Sin embargo, se olvidan de que en otras partes de Europa se hace un buen cine (Gran Bretaña, Francia, Italia, ...) y no creo que cuenten con mucho más dinero (seguro que en todo caso, con mucho menos dinero público). Así mismo, no todo el cine americano es caro, hay películas notables que se han hecho con menos presupuesto, mucho menos del gastado en algunas producciones nacionales, pero que sin embargo rebosan talento, guiones trabajados, originales y entretenidos, actuaciones excelentes y una dirección brillante. No sé, por ejemplo, ¿tan cara resulta una película como “La soga” de Hitchcock? ¿No será más bien que lo que pasa es que derrocha inteligencia y no dinero del contribuyente? Entretenida, excelente, obra maestra y todo transcurre en un decorado. En fin, que lo que hace falta es más talento y menos subvención.

viernes, 26 de enero de 2007

LA TELEVISIÓN

Hay un interesante artículo publicado en un blog vecino http://serenatasnuevayork.blog.com/ acerca de la televisión en EE.UU. Es un excelente diagnóstico de la situación en ese aspecto y en ese país, que equivale a decir que es un pronóstico de lo que aquí nos llegará en fechas próximas. Aún recuerdo la época en que comenzaron a llegar los primeros culebrones sudamericanos a España, y cómo muchos les auguramos escaso éxito, por su simplismo, cursilería, “predecibilidad”, empalagamiento, etc. Sin embargo, todos sabemos que fueron (siguen siéndolo, a través de sucedáneos) extremadamente populares. Algo así sucedió con los espectáculos morbosos e indignos que llaman reality show, que apelan a los instintos más básicos y que centran el foco sobre los aspectos más despreciables del ser humano, con fines crematísticos. Es cierto que no es nuevo, ya lo hacían los romanos en el circo, o incluso en épocas históricas anteriores; pero también lo es que la civilización consiste en gran medida en dominar bajas pasiones, en cultivar los aspectos más elevados del ser humano, y se supone que es precisamente ahora cuando se ha alcanzado su mayor grado. Subrayo “se supone”. Pues también con respecto a esos programas “basura” que convierten la miseria y la indignidad en espectáculo, nos equivocamos muchos, y resulta que son un éxito (si bien inducido y aun forzado, pues es como la pasta, barato y fácil de digerir). Los que creíamos que ya se había tocado techo, resulta que nos volvemos a equivocar, y como nos hartamos de criticar las costumbres americanas casi con tanta intensidad como entusiasmo ponemos en imitarlas, es previsible que lo que allí hace hoy furor, lo importemos y lo consumamos nosotros en breve: programas en los que se junta a frikis con bellezas (entiendo que inspirado ligeramente en la “La bella y la bestia”, si bien en una lectura cutre y prosaica), y otras tonterías similares.
La cultura surge, entre otras cosas, del ocio, y trata de enriquecer y llenar esa faceta de la vida. Ahora lo que se pretende es trufar ese ocio de basura intelectual, lo que nos empobrece, especialmente a aquellos sectores de la población que más alejados están de los ámbitos intelectuales, por lo que la televisión se convierte en su principal fuente de conocimiento, y son evidentes las consecuencias que puede tener, en distintos aspectos, el hecho de que, en lugar de elevar el espíritu, alimentemos las bajas pasiones. Y no me creo que se programe esa porquería porque existe una demanda social, sino al revés, la gente lo ve porque es lo que le presentan. En otras épocas (de “antediluvianas” podrían calificarse) la televisión (única, luego también el UHF) tenía una programación de calidad y que, encima, entretenía, y aunque por edad yo no la vi, en revisiones de esa época se observa que se emitían obras de teatro clásico y moderno, reportajes de naturaleza de alta calidad (a pesar de los escasos medios), informativos excelentes (el control político existía, ciertamente, pero eso no ha experimentado cambio alguno, salvo en el color político de los que lo ejercen) en los que los sucesos y los deportes no eran lo principal, dibujos animados divertidos y de calidad (Bugs Bunny, los de Disney, etc.), buenas películas, .... Basta conectar el televisor hoy para ver cómo ha cambiado, aparte de la saturación publicitaria, que es otro tema. En fin, que no parece que las cosas vayan a cambiar, y lo que se avecina (el presente de la tele en EE.UU.) es aún peor, si cabe.

viernes, 19 de enero de 2007

LAS PARADOJAS

Me ha llamado la atención un breve artículo que leí el otro día en un periódico, según el cual la lluvia es uno de los mayores riesgos a que se ven sometidas las mariposas. Efectivamente, si el cielo está nublado, la radiación solar disminuye, con lo que las mariposas no pueden calentar sus músculos y se ven impedidas para volar, aparte de que una gota de lluvia que le caiga encima a ese insecto, que no pesa más de medio gramo, le resulta un duro golpe que si, además, le afecta a las alas, se las paraliza. Es decir, la inocuidad o la nocividad no es inherente al objeto, sino que depende del sujeto sobre el que actúa y, así, esa misma lluvia tan letal para la vistosa mariposa, le dará la vida a una planta. Son paradojas, que me han recordado otra que inspiró un poema de Juan de Iriarte y que no me resisto a transcribir:

El imposible mayor
que halla Ovidio, es que del fuego
nazca el agua. Yo lo niego,
que he visto llorar de amor.

jueves, 18 de enero de 2007

UN PUÑADO DE SUERTE


Muchas veces no nos damos cuenta de que, aparte de nuestro mundo cotidiano, existe otro, que no solemos ver más que de pasada, que cuando alguien (la televisión por ejemplo) nos lo muestra en toda su crudeza, nos conturba. Me refiero al de las personas condenadas a sobrevivir con unos pocos euros cada mes o ni siquiera eso. Cada día es una lucha por sobrevivir, no saben si comerán, si, aún teniendo esa suerte, lo harán una sola vez, o si la comida merecerá ese nombre. Además, el mundo suele serles hostil, son despreciados, marginados, apartados. Muchos no se atreven a mirarles, los evitan, los recluirían en algún sitio alejado, si de ellos dependiera. Y, aparte de lo injusto, lo inhumano, lo inmoral y tantos otros adjetivos como me merecería esa actitud, que, he de reconocerlo, a mí tampoco me es ajena, creo que no deberíamos olvidarnos de que nadie está libre de acabar así un día cualquiera. La mala suerte no siempre se ceba con los demás. El azar a veces tiene ese extraño sentido del humor y lo que hoy es fúlgido, mañana puede ser roñoso. La próxima vez que me encuentre con uno de estos “sin techo” o “descamisados” recordaré que la única diferencia entre él y yo se llama “suerte”.