jueves, 29 de marzo de 2007
EL "SPANGLISH"
miércoles, 28 de marzo de 2007
¡VIVA LA EÑE!

martes, 27 de marzo de 2007
EL DÍA EN QUE LA JUSTICIA SE QUITÓ LA VENDA
lunes, 26 de marzo de 2007
DE NIÑAS Y DE BUITRES

jueves, 22 de marzo de 2007
FRANÇOISE HARDY

Reconozco que me encanta la música francesa, y en particular la interpretada por voces femeninas que rebosan sensualidad y poseen, o al menos aparentan, una personalidad envolvente. Podría referirme a Edith Piaf, desde luego, o, en menor medida, a Mireille Mathieu (más ñoña). Pero yo me quedo con Françoise Hardy, prototipo de la mujer francesa o, tal vez mejor, de la parisina: independiente, con una elegancia natural, misteriosa y delicada. En este asunto no puedo evitar los tópicos, y soy consciente de que se trata de una idealización, pero no tengo ningún interés en descubrir que la realidad me desmiente, ya lo hace demasiado a menudo. Los increíbles ojos azules de Françoise Hardy, que son dos pedacitos de mar en calma, me observan desde la carátula del CD mientras su voz se desliza desde los altavoces de mi ordenador, y suavemente me transporta a una playa de doradas arenas que nunca conocí y a un mar que se confunde con su mirada, mientras la ingenua y triste canción me revela un verano que, me temo, sólo existe en su voz.
(“Soleil”. Françoise Hardy)
miércoles, 21 de marzo de 2007
EL MAGO Y EL POLÍTICO
martes, 20 de marzo de 2007
NADA

El Premio le supuso 5.000 pesetas de la época y la publicación de la novela, “Nada”, que así se titulaba. Para unos era una novela insulsa, sin estilo ni valor literario. Sin embargo, grandes autores, como Azorín, la definieron como “magistral” o como una “buena novela” (Ramón J. Sender).
“Nada” (significativo título) es mucho. Es una antigua pero vigente novela. Cuenta una historia oscura, pesimista, de seres sin sueños ni esperanzas, hambrientos y malvados. Un mundo hostil visto desde los apagados ojos de una chica ingenua y resignada, triste y paupérrima. Es un excelente relato de la miseria moral y económica en una sociedad hipócrita y moralmente destruida. La imagen de la escritora, Carmen Laforet, en una pequeña fotografía de la contraportada, refleja a una mujer también triste y apagada, magra y gris, como la protagonista de su novela. Es en definitiva una historia de nada, de un costumbrismo negativo y duro, pero que constituye un análisis sociológico de la época muy interesante.