Salió con cuidado de no despertarla. En la calle la mañana se desperezaba lentamente. El mar parecía expeler una bruma que se extendía, remolona, por las calles, tamizando la escasa luz del amanecer, que luchaba por atravesarla con escaso convencimiento. El frío era intenso, pero no le importó, y caminó despacio, como si paseara, porque, al fin y al cabo, en este último viaje ya no tenía cabida la prisa. Incluso prefirió dar un rodeo, y así poder pasar de nuevo por la misma calle que tanto había transitado cuando todo era tan sencillo como apacible, a veces previsible e incluso aburrido, con la serenidad de lo cotidiano. Pensó que seguramente ahora podría ser una buena ocasión para hacer balance de muchas cosas. Sentía que quizá debería arrepentirse de no haber amado lo suficiente a alguna mujer a la que no había llegado a merecer; de no haber roto las normas cuando todo era demasiado perfecto para ser auténtico; de no haber escuchado con atención a quien en ciertas ocasiones le dijo alguna verdad; de las lágrimas que no supo llorar; de haber dicho más “te quiero” falsos que “te necesito” verdaderos. Tal vez sería éste un buen momento para el lamento por los hijos que no había tenido; por los besos que no se atrevió a hurtar a alguna boca tan deseada como huidiza; por las noches que había dedicado sólo a dormir y los días en que no se había atrevido a soñar; por los gritos que había ahogado y las miradas que había censurado para no decir ni ver lo que deseaba. Puede ser que hasta Laura, al mirar hacia atrás, llegara a malinterpretar su debilidad y percibiera orgullo donde no había más que temor, sin llegar a saber que cada momento pasado a su lado trató de disfrutarlo como si fuera el último, y que cuando su mirada se oscurecía, o se volvía huraño, era porque adquiría conciencia de que llegaría el día en que todo sería pasado y que la posesión que disfrutaba en ese momento, sería la pérdida de mañana, y el miedo le atenazaba, anticipando un dolor que entonces ya presentía estaba a las puertas.
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(Continuará)
Copyright: JLL. Madrid, 2006. Todos los derechos reservados.
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