Le habían advertido de que en este último instante la debilidad podía asaltarle y de que tal vez entonces desearía rectificar su decisión hasta ese momento tan firme. Había previsto el poder de la nostalgia recién nacida, del presente con hambre de futuro, y era muy consciente de que las lágrimas tienen la capacidad, a veces, de quebrantar voluntades. Lo fácil sería rendirse, dar marcha atrás, como si nada hubiera pasado; pero sabía que no había tal opción, ya nada podría ser igual. Adelante, un paso más. No, no podía abandonar ahora. No es fácil caminar de frente cuando la mirada sigue fija detrás, pero a veces la voluntad debe doblegar al instinto y romper las cadenas. De nada se es propietario, todo lo que se tiene acaba por poseerte, aunque uno se confunda y llegue a creer que no es así, y el amor al que te entregas, te consume, te corroe, se alimenta de tu ardor, hasta acabar dominándote, subyugándote, esclavizándote. Y resulta fácil acomodarse en la prisión, anudarse con los suaves lazos de seda, adormecerse y dejarse acunar por el dulce murmullo de la ternura; pero no cabe confiarse, porque todo será arrebatado antes o después, y quien se deja querer por el presente acabará siendo rehén del pasado. Hay que saber desprenderse de las sábanas tibias cuando otro día amanece, porque la indecisión es la perdición, y, si se es tan afortunado como para poder advertir que ya ha llegado el momento, no se debe titubear, y sí avanzar, contra todo si es preciso, contra uno mismo a veces.
Las manos le temblaban un poco cuando se abotonaba la camisa y sus dedos, especialmente torpes en esa ocasión, apenas acertaban a introducir los botoncitos de nácar en los ojales, como si con su ineptitud trataran de obstaculizar su marcha, ellos también confabulados con sus recuerdos, y se negaran a ser cómplices de la decisión que ya comenzaba a ejecutar.
Las manos le temblaban un poco cuando se abotonaba la camisa y sus dedos, especialmente torpes en esa ocasión, apenas acertaban a introducir los botoncitos de nácar en los ojales, como si con su ineptitud trataran de obstaculizar su marcha, ellos también confabulados con sus recuerdos, y se negaran a ser cómplices de la decisión que ya comenzaba a ejecutar.
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(Continuará)
Copyright: JLL. Madrid, 2006. Todos los derechos reservados.
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